Es domingo, interior noche. Hoy solo he salido a las 8.30 de la mañana para comprar el desayuno. Aquí uno se levanta temprano, sobre todo si tiene que participar en la recogida de los estragos de tanta diversión. Estoy intentando recuperarme de la noche de ayer “La Gran Fiesta de los Gemelos” un éxito al decir de todos, 31 nada menos. Mejor así, ese es el objetivo de las fiestas: el éxito, pasarlo bien, ver amigos, hablar con amigos, reír con los amigos.
El Tungurahua sigue haciendo de las suyas
No sabemos como evolucionara, los expertos tampoco. El país se está preparando para lo peor. Nosotros también, ya tengo las mascarillas por si las cenizas aumentan y los vientos las dirigen a Quito. No es para alarmarse, si existe preocupación.
Estuvimos a punto de viajar a España la próxima semana, pero con tanta complicación, primero me bajé yo del viaje, y luego R.
Creo que estamos terminando con nuestra instalación en el nuevo departamento, reparaciones, cambios, remodelaciones, pero aun no he utilizado ninguna de los servicios sociales del edificio; piscina, sauna, turco…
Los días transcurren entre monótonos y difíciles, las noticias que llegan de España son tranquilizadoras, alentadoras e incluso muy esperanzadoras, al menos en lo familiar.
El tiempo está cambiante, la semana pasada ventoso, la anterior con lluvias, igual eso también influye en los ánimos con que uno se viste cada mañana para iniciar su quehacer, en mi caso, últimamente me visto despacio, por las prisas, por si acaso, por trabajo… can más o menos efectividad y resultados similares,al parecer el habito no hace al monje.
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