90 minutos
6 actores
Sube el telón
Verdugo ¿Estás muerto ya?
Prisionero No
Verdugo ¿Sabes si te queda mucho?
Prisionero ¡No!
(Silencio breve)
Verdugo Tengo cosas que hacer
Prisionero Y... ¡Hazlas!
Verdugo No quiero dejarte solo
Prisionero ¿Por qué?
Verdugo Por si te mueres
Los lectores han dicho:
“Aunque es una obra muy breve, el espectador puede hartarse de tanta violencia. Muerto el prisionero, ¿como retener a la gente frente a dos personajes tan siniestros? El humor. El giro del relato desde 'La balada para un loco', me parece estupendo. La historia es consistente y los personajes van definiendo su perfil muy claramente. Me gustaría verla en acción, es decir representada.”
"¡¡¡Qué grandiosa!!! La verdad es que me pareció increíble: tan bien escrita, que manera de presentar el tema... y este humor negro con la inversión de los roles, bouh. Pues si fuera editora, no me lo pensaría dos veces."
"El sueño de cualquier actor"
"Agónica, estaba deseando ver el desenlace"
"Dignidad o temor, esa es la cuestión"
"Caos y humor. ¡Genial!
"Te felicito sinceramente por esta obra especial y "escalofriante" con muy buen dialogo. Estoy seguro que tiene el potencial de tener gran éxito así que adelante a buscar un teatro y seré el primer espectador"
"Siempre son otros"
El Autor
Yago Donday (Madrid 1961)
Estudios incompletos de Derecho y Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
Animador Sociocultural y Director de Tiempo Libre. Funcionario de la Administración Central Española. Consultor Asociado de Análisis y Desarrollo Social S.L.
Editor de los Blogs: “Aires, Corrientes y Tangos” “Me voy paquito” “Aid2cero” “El Duque de Cali” “Blogros”
Primer Premio de Periodismo Taurino “Vicente Zabala” España
Autor y coautor de distintas publicaciones relacionadas con la formación de voluntarios y el trabajo social, esta es la primera obra de ficción dada a conocer.
La Obra
Un gobierno cualquiera, de los tantos que aun existen, idea un nuevo sistema de interrogatorios: la tortura ya no alcanza para lograr sus objetivos, es necesario ir un paso más allá “jugar” con el temor a la condena eterna, el arrepentimiento ante la inminencia de la muerte, la delación como perdón del alma. El dolor es el camino de la salvación.
Pero a veces un hombre o una mujer encuentran la forma de enfrentar el horror recurriendo al humor, negro.
Buenos Aires, Argentina. Un jueves cualquiera del año 2000. Plaza de Mayo. Frente a mí, un grupo de Madres / Abuelas tocadas con pañuelos blancos recorren en circulos la plaza. A su alrededor la vida transcurre, un día más. Veintitres años, un día más.
Yago Donday (Madrid 1961)
Estudios incompletos de Derecho y Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
Animador Sociocultural y Director de Tiempo Libre. Funcionario de la Administración Central Española. Consultor Asociado de Análisis y Desarrollo Social S.L.
Editor de los Blogs: “Aires, Corrientes y Tangos” “Me voy paquito” “Aid2cero” “El Duque de Cali” “Blogros”
Primer Premio de Periodismo Taurino “Vicente Zabala” España
Autor y coautor de distintas publicaciones relacionadas con la formación de voluntarios y el trabajo social, esta es la primera obra de ficción dada a conocer.
La Obra
Un gobierno cualquiera, de los tantos que aun existen, idea un nuevo sistema de interrogatorios: la tortura ya no alcanza para lograr sus objetivos, es necesario ir un paso más allá “jugar” con el temor a la condena eterna, el arrepentimiento ante la inminencia de la muerte, la delación como perdón del alma. El dolor es el camino de la salvación.
Pero a veces un hombre o una mujer encuentran la forma de enfrentar el horror recurriendo al humor, negro.
Buenos Aires, Argentina. Un jueves cualquiera del año 2000. Plaza de Mayo. Frente a mí, un grupo de Madres / Abuelas tocadas con pañuelos blancos recorren en circulos la plaza. A su alrededor la vida transcurre, un día más. Veintitres años, un día más.
¿Cuantos días más? No aprendemos ¿No aprendemos? o siempre son otros. ¿Algo habrán hecho?
Horror, miedo, dignidad, supervivencia
"He querido rendir un pequeño homenaje a todas las victimas de la barbarie humana dotando al "prisionero" de toda la dignidad de que he sido capaz, como elemento de rebeldia y venganza hacia sus torturadores, hacia sus asesinos, hacia los verdugos, seres horribles a los que ni siquiera considero más allá de lo imprescindible para resaltar al único protagonista, el hombre o la mujer privado, privada, de todo derecho.
Esa tarde de un jueves cualquiera en la Plaza de Mayo, mientras lloraba impotente, aprendi sobre la dignidad, el coraje, el miedo y la capacidad del ser humano para cambiar el mundo."
Busco Compañía
Interesados: sdonday@gmail.com

