¿En que piensas cuando miras el mar?
Ya se que en Quito no hay mar, pero por suerte se puede viajar.
¿En que piensas cuando miras el mar?
Debería dejar pasar el tiempo, incluso no escribir más. La pregunta es una novela en si misma, la propia novela de cada uno, el tiempo se detiene y uno frente al mar…
Todos deberíamos tener un mar cerca, para bien y para mal, para ser, para volver al ser, para recordar, soñar, llorar, estar, amar,reír, partir, parir, morir o volver…
En Lima volví al mar y encontré, como siempre pasa en ese y en todos los mares habitados, a muchos más que miraban el horizonte de sus adentros desde un mirador sobre el Pacifico.
¿En que piensas cuando miras al mar?
Hace un tiempo que no me puedo quitar de la cabeza a los demás, miro a los demás, oigo a los demás, me gusta estar con los demás, solo también, pero me siento cerca de los demás, me pongo en el lugar de los demás.
Oigo con demasiada frecuencia que tengo mucha suerte por contar con amigos, por darme a conocer gentes nuevas, que así es más fácil vivir. Que se me da muy bien entablar nuevas relaciones. ¡Si supieran!
Mi amiga M. me dejo estos días el libro de Maruja Torres “Esperadme en el cielo” y entre sus páginas descubrí las siguientes palabras:
“ ¿Cuánto tiempo hace que vives sin que nadie te haga daño? ¿Sin amar, sin dar, reservándote, momificándote, amojamándote por dentro?… ¿Crees que el destino del cirio que no arde es mejor que el del que se consume? Simplemente no da luz … ¿Cuánto tiempo hace que no te arriesgas, que no te la juegas?
Mirando al mar a veces el dolor es tanto…
Volvemos a casa por Navidad, como el turrón y las costumbres, pero solo por veros, por vernos, por reconocernos en las pequeñas cosas manidas, por alejarnos del mar y por sentir el placer de los abrazos, porque no se rompan los abrazos, por abrazar a mi hija y ver sus ojos, porque las lagrimas como el mar son sal y vida.
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