jueves, 31 de diciembre de 2009

Cuaderno de Bitácora 13

13 y jueves. ¡Qué no! O si, pero que más da. Tiene su explicación, como todo, o casi todo, pero que más da.

Es 31 de diciembre, es decir que en horas cerramos el año, y hace frio, no me gusta el frio, cada vez me gusta menos el frio, quiero decir con los años, con los inviernos que acumulo, algunos repetidos y seguidos, como en Argentina.

El veinticuatro viaje al Principado, crucé el Negrón. Siete días en Asturias de abrazos, besos, Román, mi Hija, la familia, los amigos, escuchar, brindar, hablar … ¡Qué poco tiempo para todo! ¡Qué poco tiempo para todos! Siento que tengo pendiente tanto con tantos, ratos por venir, cosas que hablar, que mirar, que contar… pero no de ahora, no por estar lejos ahora… Ahora lo noto más porque ahora casi no tengo tiempo, por que ahora se que si no se da, si no se dio, tardará en llegar, antes quedaba pensar que quizás mañana o en otro momento, ahora mañana ya no estoy.

Antes tres días en Madrid, intensos, muy intensos, agotadores y felices, como los asturianos.

Prueba superada, de momento me reconozco, os reconozco, seguimos juntos.

En estos días de fiestas, de amores al prójimo, buenos deseos, mejores intenciones y ausencias navideñas los sentimientos están a flor de piel y el frio duele más porque los poros de la piel están abiertos y son vulnerables y necesitas abrazos y besos para cubrirlos, necesitas más calor, más color, más amor… necesitas y buscas el abrigo reconocido de los tuyos, incluso el de otros, a veces, casi siempre, si sabes mirar y escuchar, los nuevos entrañan y deparan agradables sorpresas y terminan incorporados al ropero invernal con la ventaja de que nunca desplazan el calor de siempre.

Pasaremos la noche de fin de año en casa, en Madrid, con mi Madre. R. perjudicada por un catarro traicionero fruto de las bajas temperaturas reinantes en el exterior de nuestras vidas, lleva toda la mañana cubriendo de “abrigos” la casa, creando ambiente y cocinando la cena, la veo pasar de un lado a otro con adornos, detalles, platos, copas… Yo colaboro, mal seguramente, pero colaboro. Ahora saldré a buscar las uvas de la suerte.

La Nena pasará la noche con sus amigos, como siempre, porque a veces la rutina es la mejor de las suertes, porque no hay nada como saber que cuando las temperaturas bajan los abrigos están donde suelen, y en perfecto estado, esperándote, y así es fácil , muy fácil volver, afortunadamente nada es igual pero el abrigo cada día te sienta mejor porque como decía mi abuela es crecedero, crece contigo, da más calor, es más confortable, te abraza.

PIC071

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