Una semana y estoy en Madrid. ¡Qué vértigo!
Y no por la altura que toma el avión, de crucero creo que le dicen, no es por eso no, es más por la complicada e intensa agenda que se me presenta para esos escasos dieciocho días repartidos entre Asturias y Madrid, por las emociones que me aguardan en España, por la emotividad de los encuentros por llegar, por ver a mi hija, por la familia, por los amigos…
¿Nos reconoceremos? ¿Me reconoceréis? ¿Cambios? Todo cambia incluso cuando pareciera que todo sigue igual: cambiamos, evolucionamos, nos revolucionamos… ¿Nos aceptaremos como ahora somos? Seis meses no es mucho tiempo ¿No? ¡No! A mi me parece medio año, y medio año ya es un tiempo respetable ¿Qué me he perdido en este tiempo? Me he perdido todo y no podré recuperarlo en tres semanas mal contadas pero lo intentaré y eso será un error, al cabo estos días pasarán y en vez de vivirlos en presente y juntos trataremos de ponernos al día sobre el pasado reciente, omitiremos prudentemente el futuro y de nuevo la ausencia y la distancia. ¡Qué vértigo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario