lunes, 12 de octubre de 2009

Bodas de Plata

Martes y trece, veinticinco años después de aquel trece de octubre y sábado en que bajo un andamio en Oviedo nos casamos rodeados de amigos y familiares.

La iglesia en obras escondía tras las telas todas sus imágenes salvo la placa conmemorativa del enlace de su “Excelencia el Jefe del Estado Generalísimo Francisco Franco Bahamonde y Doña Carmen Polo…” Eso me pasa por confiado, por no haberme pasado por la iglesia antes, por… por casarme por la Iglesia.

Veinticinco años, hemos perdido a algunos de los componentes de esa foto, afortunadamente han llegado nuevos amigos, niños, sobrinos… Marta, fundamentalmente Marta.

¿Y? Pues en Quito, lejos de vosotros, recordando que Jesús se perdió, que nos envolvisteis el coche con papel de regalo, que dijisteis que el Mercedes envuelto y estacionado en mitad de la plaza era un regalo del Ayuntamiento de Oviedo a la hija de uno de los concejales, que nos tuvo que sacar la policía escoltados, que hubo quien confundió la crema de nécoras con puré de lentejas. Que hubo quien se bebió hasta el agua de los jarrones y estuvo brindando con una foto toda la noche. Que en la casa patera que alquilamos para que durmierais algunos todavía resuenen los gritos de la casera gritando “¡Homes, Homes!” … Que “Maru” nos ha mandado una tarjeta preciosa felicitándonos, que Carlos nos ha felicitado con un día de antelación por si acaso…

Que fue hace mucho tiempo, que todo ha sido más fácil con vosotros cerca y ¡Que os echamos de menos! Mucho

y… sabia yo:

¡Gracias Rosa! por quererme entonces y por quererme hoy.

Hoy, y ayer, desde entonces, desde antes, desde aquel anden de Miranda de Ebro, Te Quiero, así, sin superlativos, como entonces, como en Almería cuando te pedí que te casaras conmigo, como siempre, sencillamente, callado, a tu lado, feliz, amado y amando por muchos años más, todos si tú quieres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario