Sigo buscando compañía, teatral, y trabajando duro.
Hay niebla, como casi siempre.
Ya me he recuperado de lo excesos de la fiesta del 50%, creo. ¡Cómo cambia uno con la edad! Bueno, uno no, su físico, y por eso los problemas, que uno sigue haciendo lo que hacía y su cuerpo responde como ahora, y no como entonces, y entonces… pues eso, me voy recuperando.
Fue divertida.
El día tres tuve un desayuno con diamantes: fruta, jugos, embutidos, yogurt, café, bollería, flores, un globo y su tarjeta; desde Madrid alguien, que siempre será mi nena, me mandó un completo desayuno que deguste entre lagrimas porque me faltaban sus abrazos y sus bromas.
Siempre añoro su compañía, en los ratos buenos, porque quisiera compartirlos con ella; y en los malos porque me faltan sus consejos, sus manos y sus caricias de ánimo. Uno nunca tiene suficientes besos
Hablé y recibí felicitaciones desde medio mundo: España, Argentina, Nicaragua, Filipinas, Ecuador, Venezuela, Tailandia, Estados Unidos, México, Uruguay, Paraguay, Inglaterra, Francia… hay que ver que inquietos somos y que pequeño es el mundo
En casa, el sábado, en la fiesta nos juntamos amigos de Ecuador, Paraguay, España, Inglaterra, Argentina, Costa Rica, Francia…
Aun así, me faltaron muchos abrazos, siempre os hecho de menos
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