Perdón por el silencio, está todo bien. Estos días he optado por trabajar más y escribir menos.
Al final tendré que escribir más porque estos días de trabajo han cundido mucho.
He conocido a gente joven y estupenda, valga la redundancia, si, yo soy así, pienso que nuestro futuro está con ellos y hasta diría que estamos en buenas manos, eso si, yo no renuncio a seguir siendo joven: tener la mente abierta, creer en el cambio, saber que se puede, que otro mundo es posible, tener ilusión. Aprender de sus valores, de su cultura, de sus inquietudes. Aquí si quieres futuro tienes que buscarlo y ellos se están uniendo para tenerlo, para crearlo y además, ojala, igual no se parece al que conocemos.
Es una de las ventajas de este tipo de trabajo si quieres escuchar.
También he vuelto al Pobre Diablo, y el fin de semana pasado viajamos a las termas de Papayacta, cerca de Quito, un lugar paradisiaco a 3250 m de altura: agua a 38º entre montañas, niebla, verde, masajes, amigos, vino, cava y gente estupenda.
Hemos tenido de todo con el desastre de Haití, pero sobre todo trabajo y nervios. R. organizo maratones de solidaridad y la recaudación de fondos en Ecuador y yo anule todas las reuniones porque mis contrapartes salieron para la Isla llevando ayuda y rescatadores.
Hoy comenzaron a llegar felicitaciones adelantadas por mi aniversario: coreos, mensajes en Facebook… Gracias. Veremos como paso el día.
El jueves volveremos al Pobre Diablo y lo mismo el viernes o el sábado organizo una fiestecita en casa para celebrarlo.
Con fiesta o sin fiesta mañana celebraré que os sigo teniendo como amigos, que os siento cerca, que presumo de vosotros, y que el viajar, pese a los inconvenientes, me permite conocer a nuevas gentes que me enriquecen como vosotros.
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