Efectivamente, por una semana. “Lu” creo que todavía está gritando.
A mi me tocará en Navidades, espero.
R. va trabajar a Ginebra. Llega a Madrid el próximo sábado, viaja a Ginebra el Domingo, regresa a la capital de la Villa y Corte el viernes y parte para Quito el sábado.
No es mucho pero podrá besar y achuchar a su nena, darle regalitos, ver a los amigos, dejar nuestro regalo para Román, comer jamón, espero que traiga, hacer compras, estresarse y llegar a los vuelos por los pelos.
Y el sábado por la tarde en Quito, Aeropuerto Mariscal Sucre, que ya llevaré una semana solito. Vamos que llega a nuestro aniversario por los pelos.
La imagen es para todos aquellos que dudáis de mi cuando digo que el aeropuerto está en mitad de la ciudad. ¿Lo está o no lo está?
PD. Gracias a todos los que os habéis decidido a escribir de manera espontanea y casi en las mismas fechas ¡Qué casualidad! Muchas Gracias, de verdad, necesitaba noticias vuestras porque eso significa, en el lenguaje críptico de los expatriados, que podemos volver a casa sin ser de nuevo extraños porque de alguna manera hemos conseguido mantener vivos esos lazos que fueron y son tan importantes. Gracias
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