Hace siete días una de las cañerías del edificio se rompió y el suelo del hall de entrada se ha levantado formando una especie de montículo postmoderno. El fin de semana pasado tuvimos un cono señalizando el peligro, el lunes comenzaron los martillazos, aun no han localizado la fuga. Los golpes se inician a las 09.00 horas y finalizan a las 19.00. Desde el lunes entramos al edificio por el “aparcadero “. La situación comienza a ser insoportablemente monótona.
Ya se en que consiste una “Fiesta de Arepas”. Así nombrada la tal fiesta es mucho más sugerente y prometedora que lo que luego resulta o contiene. Está bien insinuar, “expectar”, si el palabro existiera, prometer, captar la atención; la sola invitación hace que la semana o el tiempo restante hasta su realización sea más ameno.
El viernes a la noche asistimos a un divertidísimo bufete de Arepas, con todos los rellenos posibles, organizado por una reciente “amiga Venezolana” divertidísima y estupenda anfitriona a la que conocimos esa misma noche. Las “Arepas” posibilitaron que conociéramos a muchos ciudadanos del mundo nacidos en: Uruguay, Venezuela, Ecuador, España…
La semana anterior asistimos, no sin cierta envidia, a la desbandada de casi todos los expatriados europeos que tras la celebración de los actos del segundo centenario del primer grito de libertad y la toma de posesión del Presidente Correa iniciaron su periodo de vacaciones.
Comienzo a reconciliarme con el mundo, de nuevo América se muestra ruda e inocente, de nuevo es necesario luchar todos los días por conseguir que los mismos se repitan, por conseguir que amanezca. De nuevo nada está garantizado, nada es perdurable, nada es para siempre, todo es intenso y seguramente breve.
He localizado a Miguel Yánez, pintor autodidacta ecuatoriano al que hace ya más de nueve años compre una de sus primeras obras con ocasión de mi primer viaje a Quito. Para los que conocéis nuestra casa de Madrid es el cuadro de la espiga y el sol que está en el salón. De momento expone en el “Parque del Ejido” en el “Arbolito”, ya le he comprado otra obra que iré a buscar el próximo sábado.
El hall de entrada es horroroso, no, cursi o algo así, pero ahora está en obras.
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